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Llenaos del Espíritu (Ef 5,15-20)

20º domingo del Tiempo ordinario – B. 2ª lectura

15 Así pues, mirad con cuidado cómo vivís: no como necios, sino como sabios; 16 redimiendo el tiempo, porque los días son malos. 17 Por eso no os volváis insensatos, sino entended cuál es la voluntad del Señor. 18 Y no os embriaguéis con vino, que lleva a la lujuria; al contrario, llenaos del Espíritu, 19 hablando entre vosotros con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones, 20 dando gracias siempre por todas las cosas a Dios Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Comentario a Efesios 5,15-20

La vida nueva recibida en el Bautismo se caracteriza por la sensatez, frente a la necedad de quienes se empeñan en vivir de espaldas a Dios (cfr 1 Co 1,18). La consecuencia inmediata es hacer buen uso del tiempo que Dios nos da para santificarnos (v. 16) y vivir templadamente (v. 18), en alabanza a Dios (v. 19): «¡Qué cosa más estupenda que imitar en la tierra el coro de los ángeles! —exclama San Basilio—. Disponerse para la oración en las primeras horas del día, y glorificar al Creador con himnos y alabanzas. Más tarde, cuando el sol luce en lo alto, lleno de esplendor y de luz, acudir al trabajo mientras la oración nos acompaña a ­todas partes, condimentando las obras —por decirlo de algún modo— con la sal de las jaculatorias» (Epistula 2,3).

El v. 20 es semejante en su contenido a Rm 8,28. San Jerónimo lo comenta así: «En cuanto a lo que dice: dando gracias siempre por todas las cosas, debemos examinarlo de dos maneras: en sentido de dar gracias a Dios en todo tiempo, y por todo lo que nos sucede, de modo que no sólo ante lo que consideramos bueno, sino también ante lo que nos oprime y viene contra nuestra voluntad, prorrumpa nuestra mente en gozosa alabanza a Dios» (S. Jerónimo, Commentarii in Ephesios 3,5,20).

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