11º domingo del Tiempo Ordinario - A 36 Al ver a las multitudes se llenó de compasión por ellas, porque estaban maltratadas y abatidas como ovejas que no tienen pastor. 37 Entonces les dijo a sus discípulos: —La mies es mucha, pero los obreros pocos. 38 Rogad, por tanto, al señor de la mies que envíe obreros a su mies. 10,1 Habiendo llamado a sus doce discípulos, les dio potestad para expulsar a los espíritus impuros y para curar todas las enfermedades y dolencias. 2 Los nombres de los doce apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; 3 Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; 4 Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el que le entregó. 5 A estos doce los envió Jesús, después de darles estas instrucciones: —No vayáis a tierra de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; 6 sino id primero a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 7 Id y predicad: «El Reino de los Cielos está a...
11º domingo del tiempo ordinario - A 6 Porque Cristo, cuando todavía nosotros éramos débiles, murió por los impíos en el tiempo establecido. 7 En realidad, es difícil encontrar alguien que muera por un hombre justo. Quizá alguien se atreva a morir por una persona buena. 8 Pero Dios demuestra su amor hacia nosotros porque, siendo todavía pecadores, Cristo murió por nosotros. 9 ¡Cuánto más, si hemos sido justificados ahora en su sangre, seremos salvados por él de la ira! 10 Porque, si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por medio de la muerte de su Hijo, mucho más, una vez reconciliados, seremos salvados por su vida. 11 Pero no sólo esto: también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación. Comentario a Romanos 5,6-11 San Pablo enseña que la medida del amor que Dios nos tiene se demuestra en la «reconciliación» que se operó mediante el sacrificio de la cruz, cuando Cristo, dando muerte en sí mismo a ...