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Los invitados a las bodas (Mt 22,1-14)

28º domingo del Tiempo ordinario – A . Evangelio 1 Jesús les habló de nuevo con parábolas y dijo: 2 —El Reino de los Cielos es como un rey que celebró las bodas de su hijo, 3 y envió a sus siervos a llamar a los invitados a las bodas; pero éstos no querían acudir. 4 Nuevamente envió a otros siervos diciéndoles: «Decid a los invitados: mirad que tengo preparado ya mi banquete, se ha hecho la matanza de mis terneros y mis reses cebadas, y todo está a punto; venid a las bodas». 5 Pero ellos, sin hacer caso, se marcharon: quien a su campo, quien a su negocio. 6 Los demás echaron mano a los siervos, los maltrataron y los mataron. 7 El rey se encolerizó, y envió a sus tropas a acabar con aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad. 8 Luego les dijo a sus siervos: «Las bodas están preparadas pero los invitados no eran dignos. 9 Así que marchad...
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El beneficio de la limosna (Flp 4,12-14)

28º domingo del Tiempo ordinario – A . 2ª lectura 12 He aprendido a vivir en la pobreza, he aprendido a vivir en la abundancia, estoy acostumbrado a todo en todo lugar, a la hartura y a la escasez, a la riqueza y a la pobreza. 13 Todo lo puedo en Aquel que me conforta. 14 No obstante, habéis hecho bien al compartir mi tribulación. Comentario a Filipenses 4,12-14 Las posibles dificultades que puedan presentarse en la vida no consti­tuyen un obstáculo insalvable ni pueden ser ocasión de perder la paz. El cristiano cuenta con la fortaleza que Dios proporciona. La generosidad de los filipenses emociona a San Pablo. No busca dádivas de los de Filipos, sino el fruto que a ellos mismos les reportarán sus limosnas: «No necesito, dice, ni busco nada necesario, sino que debéis usar únicamente de benevolencia, para que podáis recibir el fruto de vuestra benevolencia» (Mario Victorino, In epistolam P...

El banquete del Señor (Is 25,6-10a)

28º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura 6 El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos, en este monte, un banquete de sabrosos manjares, un banquete de vinos añejos, manjares suculentos, y vinos exquisitos. 7 Y eliminará en este monte el velo que cubre el rostro de todos los pueblos, y el manto que recubre todas las naciones. 8 Eliminará para siempre la muerte. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y apartará el oprobio de su pueblo en toda la tierra, porque ha hablado el Señor. 9 Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios, que esperábamos que nos salvaría, el Señor, en quien esperábamos. Exultemos y gocemos de su salvación». 10 Porque la mano del Señor descansará en este monte. Comentario a Isaías 25,6-10 El Señor ha preparado ...