Ir al contenido principal

Nadie es profeta en su tierra (Mc 6,1-6)

14º domingo del Tiempo ordinario – B. Evangelio

1 Salió de allí y se fue a su ciudad, y le seguían sus discípulos. 2 Y cuando llegó el sábado comenzó a enseñar en la sinagoga, y muchos de los que le oían decían admirados:
—¿De dónde sabe éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es la que se le ha dado y estos milagros que se hacen por sus manos? 3 ¿No es éste el artesano, el hijo de María, y hermano de Santiago y de José y de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?
Y se escandalizaban de él. 4 Y les decía Jesús:
—No hay profeta que no sea menospreciado en su tierra, entre sus parientes y en su casa.
5 Y no podía hacer allí ningún milagro; solamente sanó a unos pocos enfermos imponiéndoles las manos. 6 Y se asombraba por su incredulidad.

Comentario a Marcos 6,1-6

Este episodio culmina una serie de pasajes en torno al poder de la fe: la fe de Jairo y de la hemorroísa (5,21-43) se ha puesto en contraste con la fe aún débil de sus discípulos (4,35-41) y se contrasta ahora con la de sus paisanos de Nazaret (v. 6). El evangelista señala de nuevo la dificultad para entender quién es verdaderamente Jesús: no lo han sabido los discípulos (4,41), no lo han descubierto, sin duda, los gerasenos (5,17) y, aquí, se equivocan sus paisanos (vv. 2-3).

Con todo, el pasaje deja entrever lo que fue la mayor parte de la existencia terrena de Jesús: la vida corriente de un artesano, con su familia, que comparte con sus conciudadanos las condiciones ordinarias de la vida (v. 3). En esa vida oculta de Cristo descubriremos el valor de la vida cotidiana como camino de santidad: «Vuestra vocación humana es parte, y parte importante, de vuestra vocación divina. Ésta es la razón por la cual os tenéis que santificar, contribuyendo al mismo tiempo a la santificación de los demás, de vuestros iguales, precisamente santificando vuestro trabajo y vuestro ambiente: esa profesión u oficio que llena vuestros días, que da fisonomía peculiar a vuestra personalidad humana, que es vuestra manera de estar en el mundo» (S. Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, n. 46).

Jesús es designado «el hijo de María» (v. 3). No es seguro si detrás de esta expresión hay que suponer que San José ya ha muerto, o si el evangelista la utiliza para aludir a la concepción virginal de Jesús. La expresión «hermanos» de Jesús (v. 3) se refiere a sus parientes. En los idiomas antiguos, hebreo, arameo, árabe, etc., era normal que se utilizara este término para indicar a los pertenecientes a una misma familia, clan, o incluso tribu. Siempre la Iglesia ha profesado con plena certeza que Jesucristo no ha tenido hermanos de sangre en sentido propio: es el dogma de la perpetua virginidad de María.

Comentarios

Entradas más visitadas de este blog

La multiplicación de los panes y los peces (Jn 6,1-15)

17º domingo del Tiempo ordinario – B. Evangelio 1 Después de esto partió Jesús a la otra orilla del mar de Galilea, el de Tiberíades. 2 Le seguía una gran muchedumbre porque veían los signos que hacía con los enfermos. 3 Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos. 4 Pronto iba a ser la Pascua, la fiesta de los judíos. 5 Jesús, al levantar la mirada y ver que venía hacia él una gran muchedumbre, le dijo a Felipe: —¿Dónde vamos a comprar pan para que coman éstos? 6 —lo decía para probarle, pues él sabía lo que iba a hacer. 7 Felipe le respondió: —Doscientos denarios de pan no bastan ni para que cada uno coma un poco. 8 Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: 9 —Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y do...

No elogies a nadie antes de que hable (Si 27,4-7)

8º domingo del Tiempo ordinario – C. 1ª lectura 4 Cuando se agita la criba, quedan las granzas, igual que los defectos cuando un hombre parlotea. 5 El horno prueba los vasos del alfarero, y la prueba del hombre está en su conversación. 6 El fruto muestra cómo se cultivó un árbol, así, la palabra, los pensamientos del corazón humano. 7 No alabes a un hombre antes de que hable, porque ésa es la prueba de los hombres. Comentario a Eclesiástico 27,4-7 Como en otras ocasiones, los proverbios recogidos en este capítulo, de los que estos cuatro son una muestra, reflejan muchas veces la sabiduría popular y así se invita a obrar no fiado sólo en el momento presente o guiado por un análisis superficial, pues las consecuencias de los actos pueden volverse contra uno (cfr por ejemplo 27,28 - 33). Sin embargo, el motivo profundo que guía a Sirácida es religioso: s...

Lo has revelado a los pequeños (Mt 11,25-30)

14º domingo del Tiempo ordinario – A . Evangelio 25 En aquella ocasión Jesús declaró: —Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y las has revelado a los pequeños. 26 Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. 27 Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo. 28 Venid a mí todos los fatigados y agobiados, y yo os aliviaré. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas: 30 porque mi yugo es suave y mi carga es ligera. Comentario a Mateo 11,25-30 En contraste con los que no creen en Él, Jesús se llena de gozo por los que le aceptan, la gente sencilla y humilde, que no confía en su propia sabiduría, que no se estiman a sí mismos por prudentes y sabios. El pasaje se ha denominado en alguna ocasión la joya de los evangelios sinóp...