Ir al contenido principal

Como ovejas sin pastor (Mc 6,30-34)

16º domingo del Tiempo ordinario – B. Evangelio

30 Reunidos los apóstoles con Jesús, le explicaron todo lo que habían hecho y enseñado. 31 Y les dice:
—Venid vosotros solos a un lugar apartado, y descansad un poco.
Porque eran muchos los que iban y venían, y ni siquiera tenían tiempo para comer.
32 Y se marcharon en la barca a un lugar apartado ellos solos.
33 Pero los vieron marchar, y muchos los reconocieron. Y desde todas las ciudades, salieron deprisa hacia allí por tierra y llegaron antes que ellos. 34 Al desembarcar vio una gran multitud y se llenó de compasión por ella, porque estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.

Comentario a Marcos 6,30-34

Fácilmente, se percibe aquí la intensidad del ministerio público de Jesús. Era tal su dedicación que, por segunda vez (cfr 3,20), el evangelio hace notar que no tenía tiempo ni de comer.

Los Apóstoles participan también de esta entrega a los demás: tras las agotadoras jornadas de la misión apostólica, Jesús quiere llevarlos a descansar, pero las muchedumbres no se lo permiten. Los propósitos del Señor no dejan de ser una enseñanza práctica: «El Señor hace descansar a sus discípulos para enseñar a los que gobiernan que quienes trabajan de obra o de palabra no pueden trabajar sin interrupción» (S. Beda, In Marci Evangelium 2,5,31).

Foto de Tanner Yould en Unsplash

Comentarios

Entradas más visitadas de este blog

La multiplicación de los panes y los peces (Jn 6,1-15)

17º domingo del Tiempo ordinario – B. Evangelio 1 Después de esto partió Jesús a la otra orilla del mar de Galilea, el de Tiberíades. 2 Le seguía una gran muchedumbre porque veían los signos que hacía con los enfermos. 3 Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos. 4 Pronto iba a ser la Pascua, la fiesta de los judíos. 5 Jesús, al levantar la mirada y ver que venía hacia él una gran muchedumbre, le dijo a Felipe: —¿Dónde vamos a comprar pan para que coman éstos? 6 —lo decía para probarle, pues él sabía lo que iba a hacer. 7 Felipe le respondió: —Doscientos denarios de pan no bastan ni para que cada uno coma un poco. 8 Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: 9 —Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y do...

Himno a la caridad (1 Co 12,31—13,13)

4º domingo del Tiempo ordinario – C. 2ª lectura 12,31 Aspirad a los carismas mejores. Sin embargo, todavía os voy a mostrar un camino más excelente. 13,1 Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, sería como el bronce que resuena o un golpear de platillos. 2 Y aunque tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, y aunque tuviera tanta fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, no sería nada. 3 Y aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo para dejarme quemar, si no tengo caridad, de nada me aprovecharía. 4 La caridad es paciente, la caridad es amable; no es envidiosa, no obra con soberbia, no se jacta, 5 no es ambiciosa, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal, 6 no se alegra por la injusticia, se complace en la verdad; 7 todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8 La caridad n...

Si se arrepiente, vivirá (Ez 18,25-28)

26º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura 25 Decís: «No son rectos los caminos del Señor». Escucha, casa de Israel: ¿No son rectos mis caminos, o más bien, vuestros caminos son malos? 26 Si el justo se aparta de su justicia y comete la iniquidad, morirá. Por la injusticia que haya cometido, morirá. 27 Y si el impío se aparta de la impiedad que había obrado y hace justicia y derecho, él mismo se dará la vida. 28 Si se arrepiente y se aparta de todos los delitos que había cometido, ciertamente, vivirá, no morirá. Comentario a Ezequiel 18,25-28 Si el impío debe cargar con las consecuencias de su pecado, ¿hay lugar para el arrepentimiento? Ezequiel había esbozado poco antes con acento emocionado una de las fórmulas más bellas de la misericordia divina: «¿Acaso me agrada la muerte del impío..., y no que...