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Dios es amor (1 Jn 4,7-10)

6º domingo de Pascua – B. 2ª lectura

7 Queridísimos: amémonos unos a otros, porque el amor procede de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios, y conoce a Dios. 8 El que no ama no ha llegado a conocer a Dios, porque Dios es amor. 9 En esto se manifestó entre nosotros el amor de Dios: en que Dios envió a su Hijo Unigénito al mundo para que recibiéramos por él la vida. 10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.

Comentario a 1 Juan 4,7-10

El tema central de esta carta se resume en la expresión «Dios es amor» (v. 8). «Aunque nada más se dijera en alabanza del amor en todas las páginas de esta Epístola, aunque nada más se dijera en todas las páginas de la Sagrada Escritura, y únicamente oyéramos por boca del Espíritu Santo Dios es amor, nada más deberíamos buscar» (S. Agustín, In Epistolam Ioannis ad Parthos 7,4). «Al enviar en la plenitud de los tiempos a su Hijo único y al Espíritu de Amor, Dios revela su secreto más íntimo; Él mismo es una eterna comunicación de amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo, y nos ha destinado a participar en Él» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 221).

«Precisamente porque existe el pecado en el mundo, al que “tanto amó Dios (...) que le entregó a su Hijo Unigénito” (Jn 3,16), Dios que es amor no puede revelarse de otro modo si no es como misericordia. Ésta corresponde no sólo a la verdad más profunda de ese amor que es Dios, sino también a la verdad interior del hombre y del mundo que es su patria temporal» (Juan Pablo II, Dives in misericordia, n. 13).

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