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Estemos vigilantes (1 Ts 5,1-6)

33º domingo del Tiempo ordinario – A . 2ª lectura
1 Sobre el tiempo y el momento, hermanos, no necesitáis que os escriba, 2 porque vosotros mismos sabéis muy bien que el día del Señor vendrá como un ladrón en la noche. 3 Así pues, cuando clamen: «Paz y seguridad», entonces, de repente, se precipitará sobre ellos la ruina —como los dolores de parto de la que está encinta—, sin que puedan escapar. 4 Pero vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, de modo que ese día os sorprenda como un ladrón; 5 pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas. 6 Por tanto, no durmamos como los demás, sino estemos en vela y mantengámonos sobrios.
«El día del Señor» es una fór­mula que aparece varias veces en la Sagrada Escritura referida a ese momento en el que Dios intervendrá de modo decisivo e inapelable. Según San Pablo y otros escritos del Nuevo Testamento es el día del Juicio Universal, cuando Cristo aparecerá en plenitud de gloria como Juez (cfr 1 Co 1,8; 2 Co 1,14). Pero el encuentro cara a cara con el Señor se produce ya tras la muerte (cfr 2 Co 5,6; Flp 1,23). El cris­tiano, por tanto, debe vivir siempre vigilante, pues no sabe con certeza cuál será el último día de su vida.

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