Ir al contenido principal

Jesucristo, Señor nuestro, nacido del linaje de David según la carne (Rm 1,1-7)

Domingo 4º Adviento - Segunda lectura. A

1 Pablo, siervo de Jesucristo, apóstol por vocación, designado para el Evangelio de Dios, 2 que Él de antemano prometió por sus profetas en las Santas Escrituras 3 acerca de su Hijo Jesucristo, Señor nuestro, nacido del linaje de David según la carne, 4 constituido Hijo de Dios con poder según el Espíritu de santificación por la resurrección de entre los muertos, 5 por quien hemos recibido la gracia y el apostolado para la obediencia de la fe entre todas las gentes para gloria de su nombre, 6 entre las que estáis también vosotros, elegidos de Jesucristo, 7 a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: gracia y paz a vosotros de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Comentario a Romanos 1,1-7

Tres estimaciones aparecen en la presentación que el Apóstol hace de sí mismo (v. 1): Pablo se considera: a) «siervo de Jesucristo» —como Moisés y los antiguos profetas lo eran de Dios—; b) «apóstol por vocación» divina —que le sitúa al nivel de los Doce—; c) «designado (elegido) para el Evangelio de Dios». De este modo justifica su carta ante los fieles de Roma donde aún no había estado. Recuerda además el designio redentor de Dios Padre, realizado en Cristo, mediante el Espíritu Santo, llamado aquí «Espíritu de santificación» (vv. 2-5) —expresión no repetida en el Nuevo Testamento—, y se dirige a sus destinatarios llamándolos «amados de Dios» y «santos» (vv. 6-7). Estas palabras no son sólo un modo de hablar, sino que expresan una realidad profunda: los cristianos han sido elegidos por Dios y «llamados», de igual manera que lo fueron repetidamente los israelitas por medio de Moisés (Nm 10,1-4). En el caso de los cristianos ésta es una llamada a formar el nuevo pueblo de Dios, que tiene como nota distintiva la santidad.

La palabra «Evangelio», que San Pablo utiliza con frecuencia, designa la buena nueva de la salvación obrada por Cristo. Los Apóstoles recibieron el mandato de Jesús de predicar el Evangelio a toda criatura (Mc 16,15; Mt 28,19). Pablo ha sido elegido también como ellos, con especial encargo de proclamarlo a los gentiles (v. 5), entre los que se cuentan los romanos. Para él, el Evangelio incluye necesariamente la fe en Jesucristo como el Hijo de Dios, según testimonia su resurrección de entre los muertos (v. 4). De ahí que el Evangelio sea a la vez el poder salvador de la gracia conquistada por Jesucristo, las verdades reveladas por Él, y la actividad misma de la Iglesia para extender la salvación divina a la humanidad. En los escritos paulinos se encuentran las dos expresiones: «Evangelio de Dios» y «Evangelio de Jesucristo», que vienen a ser equivalentes.¨

«Obediencia de la fe» (v. 5) es la aceptación del Evangelio, acto que pertenece a la inteligencia y voluntad humanas, pero que las supera: sólo puede realizarse a partir de la fe.

Comentarios

Entradas más visitadas de este blog

Satanás está perdido (Mc 3,20-35)

10º domingo del Tiempo ordinario – B. Evangelio 20 Entonces llegó a casa; y se volvió a juntar la muchedumbre, de manera que no podían ni siquiera comer. 21 Se enteraron sus parientes y fueron a llevárselo porque decían que había perdido el juicio. 22 Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: —Tiene a Beelzebul, y expulsa los demonios por el príncipe de los demonios. 23 Y convocándolos les decía con parábolas: —¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? 24 Si un reino está dividido en su interior, ese reino no puede sostenerse; 25 y si una casa está dividida en su interior, esa casa no podrá sostenerse. 26 Y si Satanás se levanta contra sí mismo, entonces se encuentra dividido y no puede sostenerse, sino que ha llegado su fin. 27 Pues nadie puede entrar en la casa de uno que es fuerte y arrebatarle sus bienes, si antes no ata al que es fuerte. Sólo entonces podrá arrebatarle su casa. 28 »En verdad os digo que todo se les perdonará a los hijos de los hombres: lo...

Camino, verdad y vida (Jn 14,1-12)

Domingo 5º de Pascua – A. Evangelio 1 »No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas moradas. De lo contrario, ¿os hubiera dicho que voy a prepararos un lugar? 3 Cuando me haya marchado y os haya preparado un lugar, de nuevo vendré y os llevaré junto a mí, para que, donde yo estoy, estéis también vosotros. 4 Y adonde yo voy, ya sabéis el camino. 5 Tomás le dijo: —Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podremos saber el camino? 6 —Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida —le respondió Jesús—; nadie va al Padre si no es a través de mí. 7 Si me habéis conocido a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora le conocéis y le habéis visto. 8 Felipe le dijo: —Señor, muéstranos al Padre y nos bas...

Bautizados en un mismo espíritu (1 Co 12,3b-7.12-13)

Pentecostés – 2ª lectura 3 Nadie puede decir: «¡Señor Jesús!», sino por el Espíritu Santo. 4 Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo; 5 y diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; 6 y diversidad de acciones, pero Dios es el mismo, que obra todo en todos. 7 A cada uno se le concede la manifestación del Espíritu para provecho común. 12 Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, aun siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. 13 Porque todos nosotros, tanto judíos como griegos, tanto siervos como libres, fuimos bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. Comentario a 1 Corintios 12,3-13 Parece que entre los corintios paganos se daban fenómenos de exaltación religiosa, como entrar en trance, acom...