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Como una madre da alimento y calor (1 Ts 2,7b-9.13)

31º domingo del Tiempo ordinario – A . 2ª lectura 7b Como una madre que da alimento y calor a sus hijos, 8 así, movidos por nuestro amor, queríamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino incluso nuestras propias vidas, ¡tanto os llegamos a querer! 9 Pues recordáis, hermanos, nuestro esfuerzo y nuestra fatiga: trabajando día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el Evangelio de Dios. 13 Y por eso también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, porque, cuando recibisteis la palabra que os predicamos, la acogisteis no como palabra humana, sino como lo que es en verdad: palabra divina, que actúa eficazmente en vosotros, los creyentes. La obra de la evangelización requiere amar a aquellos a quienes se dirige, pero no sólo con el afecto de un pedagogo, sino con el amor de un padre; o mejor aún, como el de una madre (vv. 7-12) que atiende todas las necesidades de su hijo, pero mira más allá del momento presente. Así el Apóstol cuida de los fieles q...

Hicisteis tropezar a muchos con vuestra enseñanza (Ml 1,14b-2,2b.8-10)

31º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura 14b ¡Porque Yo soy el Gran Rey —dice el Señor de los ejércitos—, y mi Nombre es respetado en las naciones! 1 Ahora, para vosotros, sacerdotes, es este mandato: 2 Si no escucháis y no tomáis a pecho el dar gloria a mi Nombre —dice el Señor de los ejércitos—, enviaré contra vosotros la maldición y maldeciré vuestras bendiciones. 8 Vosotros, sin embargo, os apartasteis del camino, hicisteis tropezar a muchos con vuestra enseñanza, quebrantasteis la alianza con Leví —dice el Señor de los ejércitos—. 9 Por eso os he hecho despreciables y abyectos para todos los pueblos, ya que nadie de vosotros guardó mis caminos e hicisteis acepción de personas ante la Ley. 10 ¿No tenemos todos nosotros un solo padre? ¿No nos ha creado un único Dios? ¿Por qué, entonces, nos traicionamos unos a otros, profanando la alianza de nuestros padres? El profeta reprocha a los sacerdotes del Templo que no honren al Señor (2,1; cfr 1,6) ...

Amor a Dios y al prójimo (Mt 22,34-40)

30º domingo del Tiempo ordinario – A . Evangelio 34 Los fariseos, al oír que había hecho callar a los saduceos, se pusieron de acuerdo, 35 y uno de ellos, doctor de la ley, le preguntó para tentarle: 36 —Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley ? 37 Él le respondió: —Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. 38 Éste es el mayor y el primer mandamiento. 39 El segundo es como éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas. Responde Jesús a una cuestión planteada por los fariseos, cuya preocupación principal era cumplir todos los mandamientos contenidos en las leyes mosaicas y que alcanzaban el número de 613. Jesús enseña que toda la Ley se condensa en los dos mandatos del amor (Dt 6,5; Lv 19,18). Toda la tradición evangélica es testigo de cómo Jesús vinculó el amor a Dios con el amor al prójimo. El relato de Mateo lo recoge de una manera singular: el escriba ...