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La creación será liberada de la esclavitud de la corrupción (Rm 8,18-23)

15º domingo del Tiempo ordinario – A . 2ª lectura 18 Porque estoy convencido de que los padecimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria futura que se va a manifestar en nosotros. 19 En efecto, la espera ansiosa de la creación anhela la manifestación de los hijos de Dios. 20 Porque la creación se ve sujeta a la vanidad, no por su voluntad, sino por quien la sometió, con la esperanza 21 de que también la misma creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22 Pues sabemos que la creación entera gime y sufre con dolores de parto hasta el momento presente. 23 Y no sólo ella, sino que nosotros, que poseemos ya los primeros frutos del Espíritu, también gemimos en nuestro interior aguardando la adopción de hijos, la redención de nuestro cuerpo. Comentario a Romanos 8,18-23 En continui...

Mi palabra no volverá a mí de vacío (Is 55,10-11)

15º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura 10 Como la lluvia y la nieve descienden de los cielos, y no vuelven allá, sino que riegan la tierra, la fecundan, la hacen germinar, y dan simiente al sembrador y pan a quien ha de comer, 11 así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí de vacío, sino que hará lo que Yo quiero y realizará la misión que le haya confiado. Comentario a Isaías 55,10-11 Con comparaciones muy expresivas, especialmente para los países áridos del Oriente, se describe la eficacia poderosa y fecunda de la palabra de Dios. Ella realiza la salvación que anuncia. Esta palabra de Dios personificada (cfr Sb 8,4; 9,9-10; 18,14-15) es figura de la Encarnación de Jesucristo, Palabra eterna del Padre, que desciende a la tierra para salvar a los hombres. «No volverá a mí vacía y estéril [la palabra de...

Lo has revelado a los pequeños (Mt 11,25-30)

14º domingo del Tiempo ordinario – A . Evangelio 25 En aquella ocasión Jesús declaró: —Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y las has revelado a los pequeños. 26 Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. 27 Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo. 28 Venid a mí todos los fatigados y agobiados, y yo os aliviaré. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas: 30 porque mi yugo es suave y mi carga es ligera. Comentario a Mateo 11,25-30 En contraste con los que no creen en Él, Jesús se llena de gozo por los que le aceptan, la gente sencilla y humilde, que no confía en su propia sabiduría, que no se estiman a sí mismos por prudentes y sabios. El pasaje se ha denominado en alguna ocasión la joya de los evangelios sinóp...