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Os dará otro Paráclito (Jn 14,15-21)

Domingo 6º de Pascua – A. Evangelio
15 Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; 16 y yo rogaré al Padre y os dará otro Paráclito para que esté con vosotros siempre: 17 el Espíritu de la verdad, al que el mundo no puede recibir porque no le ve ni le conoce; vosotros le conocéis porque permanece a vuestro lado y está en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos, yo volveré a vosotros. 19 Todavía un poco más y el mundo ya no me verá, pero vosotros me veréis porque yo vivo y también vosotros viviréis. 20 Ese día conoceréis que yo estoy en el Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. 21 El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama. Y el que me ama será amado por mi Padre, y yo le amaré y yo mismo me manifestaré a él.
Jesús anuncia que, tras su resurrección, enviará el Espíritu Santo a los Apóstoles, que les guiará haciéndoles recordar y comprender cuanto Él les había dicho. El Espíritu Santo es revelado así como otra Persona divina con relación a Jesús y al Padre. Con ello se anuncia ya el misterio de la Santísima Trinidad, que se revelará en plenitud con el cumplimiento de esta promesa.
El auténtico amor ha de manifestarse con obras (v. 15). «Esto es en verdad el amor: obedecer y creer al que se ama» (S. Juan Crisóstomo, In Ioannem 74). Por eso Jesús quiere hacernos comprender que el amor a Dios, para serlo de veras, ha de reflejarse en una vida de entrega generosa y fiel al cumplimiento de la voluntad divina: el que recibe sus mandamientos y los guarda, ése es quien le ama (cfr v. 21).
Paráclito (v. 16) significa «llamado junto a uno» con el fin de acompañar, consolar, proteger, defender... De ahí que el Paráclito se traduzca por «Consolador», «Abogado», etc. Jesús habla del Espíritu Santo como de «otro Paráclito» (v. 16), porque el mismo Jesús es nuestro Abogado y Mediador en el cielo junto al Padre (cfr 1 Jn 2,1), y el Espíritu Santo será dado a los discípulos en lugar suyo cuando Él suba al cielo como Abogado o Defensor que les asista en la tierra.
El Paráclito es nuestro Consolador mientras caminamos en este mundo en medio de dificultades y bajo la tentación de la tristeza. «Por grandes que sean nuestras limitaciones, los hombres podemos mirar con confianza a los cielos y sentirnos llenos de alegría: Dios nos ama y nos libra de nuestros pecados. La presencia y la acción del Espíritu Santo en la Iglesia son la prenda y la anticipación de la felicidad eterna, de esa alegría y de esa paz que Dios nos depara» (S. Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, n. 128).

Comentarios

Фернандо Вера ha dicho que…
Muchas gracias por sus comentarios. Un abrazo desde el país más grande del mundo
Francisco Varo ha dicho que…
Muchas gracias, y rezo por el país más grande del mundo
Athos ha dicho que…
Querido Padre Varo, Me sumo al agradecimiento por
su valiosa obra, la cual complementa mis lecturas de la Biblia de Navarra que poseo (versión popular). Que Dios lo bendiga.
Francisco Varo ha dicho que…
Muchas gracias, Athos, por sus palabras, y cuento con sus oraciones
Óscar curso biblico ha dicho que…
Muchas gracias por ayudar a comprender la Palabra de Dios tal como lo enseña la Santa Madre Iglesia...
Colombia

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