Ir al contenido principal

Antes de que llegara Cristo, Juan predicó (Hch 13,22-26)

Solemnidad de San Juan Bautista – B. 2ª lectura
En aquellos días Pablo dijo: 22 Dios les suscitó como rey a David, a quien acreditó diciendo: Encontré a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, que hará en todo mi voluntad.
23 De su descendencia, Dios, según la promesa, hizo surgir para Israel un Salvador, Jesús. 24 Juan había predicado, ante la proximidad de su venida, un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. 25 Cuando estaba Juan para terminar su carrera decía: «¿Quién pensáis que soy? No soy yo, sino mirad que detrás de mí viene uno a quien no soy digno de desatar el calzado de los pies».
26 Hermanos, hijos de Abrahán y los que entre vosotros sois temerosos de Dios: a nosotros se nos ha enviado esta palabra de Salvación.
El discurso de Pablo en la sinagoga de Antioquía de Pisidia nos informa admirablemente sobre su manera de presentar el Evangelio a una congregación de judíos y prosélitos. Describe un cuadro general de la historia de la salvación, donde finalmente sitúa a Jesús como el Mesías esperado, en el que convergen los caminos de esta historia y las promesas de Dios. Las diversas etapas que conducen a Jesucristo, incluida la del Bautista, adquieren en la exposición un carácter transitorio. Lo antiguo y provisional debe hacerse a un lado para dejar paso en Cristo a lo nuevo y definitivo: «Cristo es el fin de la Ley: Él nos hace pasar de la esclavitud de esta Ley a la libertad del espíritu. La Ley tendía hacia Él como a su complemento; y Él, como supremo legislador, da cumplimiento a su misión, transformando en espíritu la letra de la Ley. (...) La sombra se retira ante la llegada de la luz, y la gracia sustituye a la letra de la Ley por la libertad del Espíritu» (S. Andrés de Creta, Sermones 1).
El discurso recoge los temas principales de la predicación apostólica: iniciativa divina salvadora en la historia de Israel (vv. 17-22), referencia al Precursor (vv. 24-25), anuncio del Evangelio o kérygma propiamente dicho (vv. 26b-31a), mención de Jerusalén (v. 31b), argumentos de Sagrada Escritura (vv. 33-37), complemento de doctrina y tradición apostólica (vv. 38-39) y exhortación final de carácter escatológico —anuncio del futuro— (vv. 40-41).

Comentarios

Entradas más visitadas de este blog

Bautizados en un mismo espíritu (1 Co 12,3b-7.12-13)

Pentecostés – 2ª lectura 3 Nadie puede decir: «¡Señor Jesús!», sino por el Espíritu Santo. 4 Hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo; 5 y diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo; 6 y diversidad de acciones, pero Dios es el mismo, que obra todo en todos. 7 A cada uno se le concede la manifestación del Espíritu para provecho común. 12 Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, aun siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. 13 Porque todos nosotros, tanto judíos como griegos, tanto siervos como libres, fuimos bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. Comentario a 1 Corintios 12,3-13 Parece que entre los corintios paganos se daban fenómenos de exaltación religiosa, como entrar en trance, acom...

Dios compasivo y misericordioso (Ex 34,4b-6.8-9)

Santísima Trinidad – A. 1ª lectura 4b Moisés subió temprano al monte Sinaí, como le había ordenado el Señor, llevando en su mano las dos tablas de piedra. 5 Descendió el Señor en la nube y se colocó junto a él e invocó el nombre del Señor. 6 El Señor pasó delante de él proclamando: —Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en misericordia y fidelidad. 8 Moisés, al instante, se postró en tierra y le adoró, 9 diciendo: —Señor mío, si he hallado gracia a tus ojos, camina, Señor, en medio de nosotros; cierto que éste es un pueblo de dura cerviz, pero tú, perdona nuestra culpa y nuestro pecado y recíbenos como heredad tuya Comentario a Éxodo 34,4-9 La teofanía o manifestación de Dios en el Sinaí está descrita en este capítulo 34 con sobriedad, pero contiene los mismos elementos señalados en el capítulo 19 del Éxodo: preparación esmerada de Moisés (Ex 34,2; cfr Ex 19,10-11); prohibición de que se aproximen a la montaña los miembros del pueblo (Ex 34...

La multiplicación de los panes y los peces (Jn 6,1-15)

17º domingo del Tiempo ordinario – B. Evangelio 1 Después de esto partió Jesús a la otra orilla del mar de Galilea, el de Tiberíades. 2 Le seguía una gran muchedumbre porque veían los signos que hacía con los enfermos. 3 Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos. 4 Pronto iba a ser la Pascua, la fiesta de los judíos. 5 Jesús, al levantar la mirada y ver que venía hacia él una gran muchedumbre, le dijo a Felipe: —¿Dónde vamos a comprar pan para que coman éstos? 6 —lo decía para probarle, pues él sabía lo que iba a hacer. 7 Felipe le respondió: —Doscientos denarios de pan no bastan ni para que cada uno coma un poco. 8 Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: 9 —Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y do...