Ir al contenido principal

La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo (2 Co 13,11-13)

Santísima Trinidad – A. 2ª lectura

11 Por lo demás, hermanos, alegraos, sed perfectos, exhortaos, tened un mismo sentir, vivid en paz, y el Dios de la caridad y de la paz estará con vosotros. 12 Saludaos unos a otros con el beso santo. Todos los santos os saludan.
13 La gracia del Señor Jesucristo y el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén con todos vosotros.

Comentario a 2 Corintios 13,11-13

San Pablo termina la carta segunda a los corintios con estas exhortaciones cargadas de afecto y desvelo por sus fieles: «Vivid en la unión y la paz, y Dios estará con vosotros, pues Dios es un Dios de amor y de paz. Su amor producirá vuestra paz y todos los males serán desterrados de vuestra Iglesia» (S. Juan Crisóstomo, In 2 Corinthios 30).

La fórmula final (v. 13), recogida en la liturgia como uno de los saludos iniciales de la Santa Misa, expresa la fe en la Santísima Trinidad y la petición de todos los bienes sobrenaturales: «La gracia de Cristo, por la que somos justificados y salvados; el amor de Dios Padre, por el que somos unidos a Él; y la comunión del Espíritu Santo, que nos distribuye los dones divinos» (Sto. Tomás de Aquino, Super 2 Corinthios, ad loc.)

Comentarios

Entradas más visitadas de este blog

La multiplicación de los panes y los peces (Jn 6,1-15)

17º domingo del Tiempo ordinario – B. Evangelio 1 Después de esto partió Jesús a la otra orilla del mar de Galilea, el de Tiberíades. 2 Le seguía una gran muchedumbre porque veían los signos que hacía con los enfermos. 3 Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos. 4 Pronto iba a ser la Pascua, la fiesta de los judíos. 5 Jesús, al levantar la mirada y ver que venía hacia él una gran muchedumbre, le dijo a Felipe: —¿Dónde vamos a comprar pan para que coman éstos? 6 —lo decía para probarle, pues él sabía lo que iba a hacer. 7 Felipe le respondió: —Doscientos denarios de pan no bastan ni para que cada uno coma un poco. 8 Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: 9 —Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y do...

Si se arrepiente, vivirá (Ez 18,25-28)

26º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura 25 Decís: «No son rectos los caminos del Señor». Escucha, casa de Israel: ¿No son rectos mis caminos, o más bien, vuestros caminos son malos? 26 Si el justo se aparta de su justicia y comete la iniquidad, morirá. Por la injusticia que haya cometido, morirá. 27 Y si el impío se aparta de la impiedad que había obrado y hace justicia y derecho, él mismo se dará la vida. 28 Si se arrepiente y se aparta de todos los delitos que había cometido, ciertamente, vivirá, no morirá. Comentario a Ezequiel 18,25-28 Si el impío debe cargar con las consecuencias de su pecado, ¿hay lugar para el arrepentimiento? Ezequiel había esbozado poco antes con acento emocionado una de las fórmulas más bellas de la misericordia divina: «¿Acaso me agrada la muerte del impío..., y no que...

Himno a la caridad (1 Co 12,31—13,13)

4º domingo del Tiempo ordinario – C. 2ª lectura 12,31 Aspirad a los carismas mejores. Sin embargo, todavía os voy a mostrar un camino más excelente. 13,1 Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, sería como el bronce que resuena o un golpear de platillos. 2 Y aunque tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, y aunque tuviera tanta fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, no sería nada. 3 Y aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo para dejarme quemar, si no tengo caridad, de nada me aprovecharía. 4 La caridad es paciente, la caridad es amable; no es envidiosa, no obra con soberbia, no se jacta, 5 no es ambiciosa, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal, 6 no se alegra por la injusticia, se complace en la verdad; 7 todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8 La caridad n...