Viernes Santo. 2ª lectura 14 Ya que tenemos un Sumo Sacerdote que ha entrado en los cielos — Jesús, el Hijo de Dios —, mantengamos firme nuestra confesión de fe. 15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino que, de manera semejante a nosotros, ha sido probado en todo, excepto en el pecado. 16 Por lo tanto, acerquémonos confiadamente al trono de la gracia , para que alcancemos misericordia y encontremos la gracia que nos ayude en el momento oportuno. 7 Él, en los días de su vida en la tierra, ofreció con gran clamor y lágrimas oraciones y súplicas al que podía salvarle de la muerte, y fue escuchado por su piedad filial, 8 y, aun siendo Hijo, aprendió por los padecimientos la obediencia . 9 Y, llegado a la perfección, se ha hecho causa de salvación eterna para todos los que le obedecen. Comentario a Hebreos 4,14-16 y 5,7-9 El cristiano debe poner su confianza en el nuevo Sumo Sacerdote, Cristo, que penetró en los cielos, y en su mis...