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Mostrando entradas de abril, 2025

Pesca milagrosa y primado de Pedro (Jn 21,1-19)

Domingo 3º de Pascua – C. Evangelio 1 Después volvió a aparecerse Jesús a sus discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se apareció así: 2 estaban juntos Simón Pedro y Tomás —el llamado Dídimo—, Natanael —que era de Caná de Galilea—, los hijos de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. 3 Les dijo Simón Pedro: —Voy a pescar. Le contestaron: —Nosotros también vamos contigo. Salieron y subieron a la barca. Pero aquella noche no pescaron nada. 4 Cuando ya amaneció, se presentó Jesús en la orilla, pero sus discípulos no se dieron cuenta de que era Jesús. 5 Les dijo Jesús: —Muchachos, ¿tenéis algo de comer? —No —le contestaron. 6 Él les dijo: —Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis. La echaron, y casi no eran capaces de sacarla p...

Gloria al Cordero inmolado (Ap 5,11-14)

Domingo 3º de Pascua – C. 2ª lectura 11 En la visión oí un clamor de muchos ángeles que rodeaban el trono, a los seres vivos y a los ancianos. Su número era de miríadas de miríadas y millares de millares, 12 que aclamaban con gran voz: «Digno es el Cordero inmolado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza». 13 Y a toda criatura que existe en el cielo y en la tierra, por debajo de la tierra y en el mar, y a todo cuanto existe en ellos, les oí decir: «Al que está sentado en el trono y al Cordero, la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos». 14 Y los cuatro seres vivos respondían: —Amén. Y los ancianos se postraron y adoraron. Comentario a Apocalipsis 5,11-14 Cristo glorioso merece la misma adoración que el Padre. La grandeza de Cristo-Cordero viene reconocida y pro...

Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres (Hch 5,27b-32.40b-41)

Domingo 3º de Pascua – C. 1ª lectura 27b El sumo sacerdote les interrogó: 28 —¿No os habíamos mandado expresamente que no enseñaseis en ese nombre? En cambio, vosotros habéis llenado Jerusalén con vuestra doctrina y queréis hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre. 29 Pedro y los apóstoles respondieron: —Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. 30 El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús, al que vosotros matasteis colgándolo de un madero. 31 A éste lo exaltó Dios a su derecha, como Príncipe y Salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. 32 Y de estas cosas somos testigos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios ha dado a todos los que le obedecen. 40b Entonces los azotaron, les ordenaron no hablar en el nombre de Jesús y los soltaron. 41 Ellos salían gozosos de la presencia de...

A quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados (Jn 20,19-31)

Domingo 2º de Pascua – C. Evangelio 19 Al atardecer de aquel día, el siguiente al sábado, con las puertas del lugar donde se habían reunido los discípulos cerradas por miedo a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de ellos y les dijo: —La paz esté con vosotros. 20 Y dicho esto les mostró las manos y el costado. Al ver al Señor, los discípulos se alegraron. 21 Les repitió: —La paz esté con vosotros. Como el Padre me envió, así os envío yo. 22 Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: —Recibid el Espíritu Santo; 23 a quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos. 24 Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. 25 Los otros discípulos le dijeron: —¡Hemos visto al Señor! P...

Estuve muerto pero ahora estoy vivo (Ap 1,9-11a.12-13.17-19)

Domingo 2º de Pascua – C. 2ª lectura 9 Yo, Juan, vuestro hermano que comparte con vosotros la tribulación, el reino y la paciencia en Jesús, estuve en la isla que se llama Patmos, por causa de la palabra de Dios y del testimonio de Jesús. 10 Caí en éxtasis un domingo y oí detrás de mí una gran voz, como una trompeta, 11 que decía: —Escribe en un libro lo que ves y envíaselo a las siete iglesias. 12 Me volví para ver quién me hablaba; y al volverme, vi siete candelabros de oro, 13 y en medio de los candelabros como un Hijo de hombre, vestido con una túnica hasta los pies, y ceñido el pecho con una banda de oro. 17 Al verle, caí a sus pies como muerto. Él, entonces, puso la mano derecha sobre mí, diciendo: —¡No temas! Yo soy el primero y el último, 18 el que vive; estuve muerto pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglo...

Acudían a los Apóstoles (Hch 5,12-16)

Domingo 2º de Pascua – C. 1ª lectura 12 Por mano de los apóstoles se obraban muchos milagros y prodigios entre el pueblo. Se reunían todos con un mismo espíritu en el pórtico de Salomón; 13 pero ninguno de los demás se atrevía a unirse a ellos, aunque el pueblo los alababa. 14 Se adherían cada vez más creyentes en el Señor, multitud de hombres y de mujeres, 15 hasta el punto de que sacaban los enfermos a las plazas y los ponían en lechos y camillas para que, al pasar Pedro, al menos su sombra alcanzase a alguno de ellos. 16 Acudía también mucha gente de las ciudades vecinas a Jerusalén, traían enfermos y poseídos por espíritus impuros, y todos ellos eran curados. Comentario a Hechos 5,12-16 Lucas subraya en este tercer sumario (cfr 2,42-47; 4,32-37) el poder milagroso de los Apóstoles. Como Cristo (cfr 2,22; Mc 6,56; Lc 7,18-23), los milagros que obran confirman ante el pueblo que ha llegado en verdad el Reino de Dios: «Sin obrar milagros y prodigios, los discípulos de Jesús no ha...

Pasión de Nuestro Señor Jesucristo (Lc 22,14 – 23,56)

Domingo de Ramos – C. Evangelio 23,32 Llevaban también con él a dos malhechores para matarlos. 33 Cuando llegaron al lugar llamado «Calavera», le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. 34 Y Jesús decía: —Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen. Y se repartieron sus ropas echando suertes. 35 El pueblo estaba mirando, y los jefes se burlaban de él y decían: —Ha salvado a otros, que se salve a sí mismo, si él es el Cristo de Dios, el elegido. 36 Los soldados se burlaban también de él; se acercaban y ofreciéndole vinagre 37 decían: —Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo. 38 Encima de él había una inscripción: «Éste es el Rey de los judíos». 39 Uno de los malhechores crucificados le injuriaba diciendo: —...

He ofrecido mi espalda a los que me golpeaban (Is 50,4-7)

Domingo de Ramos. 1ª lectura 4 El Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo para saber alentar al abatido con palabra que incita. Por la mañana, cada mañana, incita mi oído a escuchar como los discípulos. 5 El Señor Dios me ha abierto el oído, yo no me he rebelado, no me he echado atrás. 6 He ofrecido mi espalda a los que me golpeaban, y mis mejillas a quienes me arrancaban la barba. No he ocultado mi rostro a las afrentas y salivazos. 7 El Señor Dios me sostiene, por eso no me siento avergonzado, por eso he endurecido mi rostro como el pedernal y sé que no quedaré avergonzado. Comentario a Isaías 50,4-7 Después de que el segundo canto del siervo haya glosado la misión del siervo (cfr Is 49,6), ahora el tercero reclama la atención para la propia persona del siervo. El poema está bien construido en tres estrofas que comienzan del mismo mod...

Entrada del Mesías en la Ciudad Santa (Lc 19,28-40)

Domingo de Ramos. Procesión – C 28 Dicho esto, caminaba delante de ellos subiendo a Jerusalén. 29 Y cuando se acercó a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos discípulos, 30 diciendo: —Id a la aldea que está enfrente; al entrar en ella encontraréis un borrico atado, en el que todavía no ha montado nadie; desatadlo y traedlo. 31 Y si alguien os pregunta por qué lo desatáis, le responderéis esto: «Porque el Señor lo necesita». 32 Los enviados fueron y lo encontraron tal como les había dicho. 33 Al desatar el borrico sus amos les dijeron: —¿Por qué desatáis el borrico? 34 —Porque el Señor lo necesita —contestaron ellos. 35 Se lo llevaron a Jesús. Y echando sus mantos sobre el borrico hicieron montar a Jesús. 36 Según él avanzaba extendían sus mantos p...