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Mostrando las entradas etiquetadas como Juan

El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna (Jn 6,51-58)

Corpus Christi – A. Evangelio 51 Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. Si alguno come este pan vivirá eternamente; y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo. 52 Los judíos se pusieron a discutir entre ellos: —¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? 53 Jesús les dijo: —En verdad, en verdad os digo que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día. 55 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. 57 Igual que el Padre que me envió vive y yo vivo por el Padre, así, aquel que me come vivirá por mí. 58 Éste es el pan que ha bajado del cielo, no como el que comieron los padre...

Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito (Jn 3,16-18)

Santísima Trinidad – A. Evangelio 16 Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17 Pues Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 18 El que cree en él no es juzgado; pero quien no cree ya está juzgado, porque no cree en el nombre del Hijo Unigénito de Dios. Comentario a Juan 3,16-18 Estas palabras finales del diálogo con Nicodemo (cfr Jn 3,16-21) sintetizan cómo la muerte de Jesucristo es la manifestación suprema del amor de Dios por nosotros los hombres. Tanto para los inmediatos destinatarios del evangelio, como para el lector actual, esas palabras constituyen una llamada apremiante a corresponder al amor de Dios: que «nos acordemos del amor con que [el Señor] nos hizo tantas mercedes y cuán grande nos le mostró Di...

Recibid el Espíritu Santo (Jn 20,19-23)

Pentecostés – Evangelio 19 Al atardecer de aquel día, el siguiente al sábado, con las puertas del lugar donde se habían reunido los discípulos cerradas por miedo a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de ellos y les dijo: —La paz esté con vosotros. 20 Y dicho esto les mostró las manos y el costado. Al ver al Señor, los discípulos se alegraron. 21 Les repitió: —La paz esté con vosotros. Como el Padre me envió, así os envío yo. 22 Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: —Recibid el Espíritu Santo; 23 a quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos. Comentario a Juan 20,19-23 La aparición de Jesús glorioso a los discípulos y la efusión del Espíritu Santo sobre ellos viene a equivaler, en el Evangelio de Juan , a l...

Os dará otro Paráclito (Jn 14,15-21)

Domingo 6º de Pascua – A. Evangelio 15 Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; 16 y yo rogaré al Padre y os dará otro Paráclito para que esté con vosotros siempre: 17 el Espíritu de la verdad, al que el mundo no puede recibir porque no le ve ni le conoce; vosotros le conocéis porque permanece a vuestro lado y está en vosotros. 18 No os dejaré huérfanos, yo volveré a vosotros. 19 Todavía un poco más y el mundo ya no me verá, pero vosotros me veréis porque yo vivo y también vosotros viviréis. 20 Ese día conoceréis que yo estoy en el Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. 21 El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama. Y el que me ama será amado por mi Padre, y yo le amaré y yo mismo me manifestaré a él. Jesús anuncia que, tras su resurrección, enviará el Espíritu Santo a los Apóstoles, que les guiará haciéndoles recordar y comprender cuanto Él les había dicho. El Espíritu Santo es revelado así como otra Persona divina con relación a Jesús y al Padre. Con...

Camino, verdad y vida (Jn 14,1-12)

Domingo 5º de Pascua – A. Evangelio 1 »No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas moradas. De lo contrario, ¿os hubiera dicho que voy a prepararos un lugar? 3 Cuando me haya marchado y os haya preparado un lugar, de nuevo vendré y os llevaré junto a mí, para que, donde yo estoy, estéis también vosotros. 4 Y adonde yo voy, ya sabéis el camino. 5 Tomás le dijo: —Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podremos saber el camino? 6 —Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida —le respondió Jesús—; nadie va al Padre si no es a través de mí. 7 Si me habéis conocido a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora le conocéis y le habéis visto. 8 Felipe le dijo: —Señor, muéstranos al Padre y nos bas...

El buen pastor (Jn 10,1-10)

Domingo 4º de Pascua – A. Evangelio 1 En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es un ladrón y un salteador. 2 Pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. 3 A éste le abre el portero y las ovejas atienden a su voz, llama a sus propias ovejas por su nombre y las conduce fuera. 4 Cuando las ha sacado todas, va delante de ellas y las ovejas le siguen porque conocen su voz. 5 Pero a un extraño no le seguirán, sino que huirán de él porque no conocen la voz de los extraños. 6 Jesús les propuso esta comparación, pero ellos no entendieron qué era lo que les decía. 7 Entonces volvió a decir Jesús: —En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. 8 Todos cuantos han venido antes que yo son ladrones y salteadores, pero las ovejas no les escucharon. 9 Yo soy la puerta; si alguno entra a través de mí, se salvará; y entrará y saldrá y encontrará pastos. 10 El ladrón no viene sino para r...

Trae tu mano y métela en mi costado (Jn 20,19-31)

Domingo 2º de Pascua – A. Evangelio 19 Al atardecer de aquel día, el siguiente al sábado, con las puertas del lugar donde se habían reunido los discípulos cerradas por miedo a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de ellos y les dijo: —La paz esté con vosotros. 20 Y dicho esto les mostró las manos y el costado. Al ver al Señor, los discípulos se alegraron. 21 Les repitió: —La paz esté con vosotros. Como el Padre me envió, así os envío yo. 22 Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: —Recibid el Espíritu Santo; 23 a quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos. 24 Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. 25 Los otros discípulos le dijeron: —¡Hemos visto al Señor! P...

Los lienzos en el sepulcro vacío (Jn 20,1-9)

Domingo de Resurrección – Evangelio 1  El día siguiente al sábado, muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio quitada la piedra del sepulcro.  2  Entonces echó a correr, llegó hasta donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, el que Jesús amaba , y les dijo: —Se han llevado al Señor del sepulcro y no sabemos dónde lo han puesto. 3  Salió Pedro con el otro discípulo y fueron al sepulcro. 4  Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó antes al sepulcro.  5  Se inclinó y vio allí los lienzos plegados, pero no entró.  6  Llegó tras él Simón Pedro, entró en el sepulcro y vio los lienzos plegados,  7  y el sudario que había sido puesto en su cabeza, no plegado junto con los lienzos, sino aparte, todavía enrollado, en un sitio.  8  Entonces entró también el otro discípulo que había llegado antes al sepulcro, vio y creyó.  9  No ente...

Pasión de Jesucristo, según San Juan (Jn 18,1–19,42)

Viernes Santo – Evangelio 19,25 Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena. 26 Jesús, viendo a su madre y al discípulo a quien amaba, que estaba allí, le dijo a su madre: —Mujer, aquí tienes a tu hijo. 27 Después le dice al discípulo: —Aquí tienes a tu madre. Y desde aquel momento el discípulo la recibió en su casa. 28 Después de esto, como Jesús sabía que todo estaba ya consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: —Tengo sed. 29 Había por allí un vaso lleno de vinagre. Sujetaron una esponja empapada en el vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca. 30 Jesús, cuando probó el vinagre, dijo: —Todo está consumado. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu. Comentario a Juan 18,1 - 19,42 El Evangelio de Juan presenta la pasión y muerte de Jesús como una glorificación. Con numerosos detalles destaca que en la pasión se realiza la suprema manifestación de Jesús como el Mesías Rey . Así, cuand...

Los amó hasta el fin (Jn 13,1-15)

Jueves Santo. Cena del Señor – Evangelio 1 La víspera de la fiesta de Pascua , como Jesús sabía que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin . 2 Y mientras celebraban la cena, cuando el diablo ya había sugerido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, que lo entregara, 3 como Jesús sabía que todo lo había puesto el Padre en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, 4 se levantó de la cena, se quitó la túnica, tomó una toalla y se la puso a la cintura. 5 Después echó agua en una jofaina, y empezó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que se había puesto a la cintura. 6 Llegó a Simón Pedro y éste le dijo: —Señor, ¿tú me vas a lavar a mí los pies? 7 —Lo que yo hago no lo entiendes ahora —respondió Jesús—. Lo comprenderás después. 8 Le dijo Pedro: —No me lavarás los pies jamás. —Si no te lavo, no tendrás parte conmigo —le respondió Jesús. 9 Simón P...

Jesús resucita a Lázaro (Jn 11,1-45)

5º domingo de Cuaresma – A. Evangelio 1 Había un enfermo que se llamaba Lázaro , de Betania , la aldea de María y de su hermana Marta . 2 María era la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos; su hermano Lázaro había caído enfermo. 3 Entonces las hermanas le enviaron este recado: —Señor, mira, aquel a quien amas está enfermo. 4 Al oírlo, dijo Jesús: —Esta enfermedad no es de muerte, sino para gloria de Dios, a fin de que por ella sea glorificado el Hijo de Dios . 5 Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6 Aun cuando oyó que estaba enfermo, se quedó dos días más en el mismo lugar. 7 Luego, después de esto, les dijo a sus discípulos: —Vamos otra vez a Judea . 8 Le dijeron los discípulos: —Rabbí, hace poco te buscaban los judíos para lapid...

Curación del ciego de nacimiento (Jn 9,1-41)

4º domingo de Cuaresma – A. Evangelio 1 Y al pasar vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento. 2 Y le preguntaron sus discípulos: —Rabbí, ¿quién pecó: éste o sus padres, para que naciera ciego? 3 Respondió Jesús: —Ni pecó éste ni sus padres, sino que eso ha ocurrido para que las obras de Dios se manifiesten en él. 4 Es necesario que nosotros hagamos las obras del que me ha enviado mientras es de día, porque llega la noche cuando nadie puede trabajar. 5 Mientras estoy en el mundo soy luz del mundo. 6 Dicho esto, escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, lo aplicó en sus ojos 7 y le dijo: —Anda, lávate en la piscina de Siloé —que significa: «Enviado». Entonces fue, se lavó y volvió con vista. 8 Los vecinos y los que le habían visto antes, cuando era mendigo, decían: —¿No es éste el que estaba sentado y pedía limosna? 9 Unos decían: —Sí, es él. Otros en cambio: —De ningún modo, sino que se le parece. Él decía: —Soy yo. 10 Y le preguntaban: —¿Cómo se te abrieron los o...