4º domingo del Tiempo ordinario – A . 2ª lectura 26 Considerad, si no, hermanos, vuestra vocación; porque no hay entre vosotros muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; 27 sino que Dios escogió la necedad del mundo para confundir a los sabios, y Dios eligió la flaqueza del mundo para confundir a los fuertes; 28 escogió Dios a lo vil, a lo despreciable del mundo, a lo que no es nada, para destruir lo que es, 29 de manera que ningún mortal pueda gloriarse ante Dios. 30 De Él os viene que estéis en Cristo Jesús , a quien Dios hizo para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención , 31 para que, como está escrito: El que se gloría, que se gloríe en el Señor. Comentario a 1 Corintios 1,26-31 Como en el caso de los Apóstoles —«No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros» ( Jn 15,16 )— también es el Señor quien elige, quien da la vocación a cada cristiano (vv. 26-29). Dios es quien ha escogido a esos fieles de Corint...