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Mostrando entradas de septiembre, 2026

La piedra angular (Mt 21,33-43)

27º domingo del Tiempo ordinario – A . Evangelio 33 Escuchad otra parábola: —Había un hombre, dueño de una propiedad, que plantó una viña, la rodeó de una cerca y cavó en ella un lagar, edificó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos de allí. 34 Cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió a sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. 35 Pero los labradores agarraron a los siervos y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y a otro lo lapidaron. 36 De nuevo envió a otros siervos, más numerosos que los primeros, pero les hicieron lo mismo. 37 Por último les envió a su hijo, pensando: «A mi hijo lo respetarán». 38 Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: «Éste es el heredero. Vamos, lo mataremos y nos quedaremos con su heredad». 39 Y lo agarraron, lo sacaron fuera de la vi...

No os preocupéis por nada (Flp 4,6-9)

27º domingo del Tiempo ordinario – A . 2ª lectura 6 No os preocupéis por nada; al contrario: en toda oración y súplica, presentad a Dios vuestras peticiones con acción de gracias. 7 Y la paz de Dios que supera todo entendimiento custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. 8 Por lo demás, hermanos, cuanto hay de verdadero, de honorable, de justo, de íntegro, de amable y de encomiable; todo lo que sea virtuoso y digno de alabanza, tenedlo en estima. 9 Lo que aprendisteis y recibisteis, lo que oísteis y visteis en mí, ponedlo por obra; y el Dios de la paz estará con vosotros. Comentario a Filipenses 4,6-9 En el versículo anterior el Apóstol había recordado a los Filipenses que «el Señor está cerca» (Flp 4,5). Recuerda la proximidad del Señor para fomentar la alegría y animar a la mutua comprensión. ...

La canción de mi amigo a su viña (Is 5,1-7)

27º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura 1 Voy a cantar a mi amado la canción de mi amigo a su viña: Mi amado tenía una viña en una loma fértil. 2 La cercó con una zanja y la limpió de piedras, la plantó de cepas selectas, construyó en medio una torre, y excavó un lagar. Esperó a que diera uvas, pero dio agraces. 3 Ahora, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá: juzgad entre mi viña y Yo. 4 ¿Qué más pude hacer por mi viña, que no lo hiciera? ¿Por qué esperaba que diera uvas, y dio agraces? 5 Pues ahora os daré a conocer lo que voy a hacer con mi viña: arrancaré su seto para que sirva de leña, derribaré su cerca para que la pisoteen, 6 la haré un erial, no la podarán ni la labrarán, crecerán cardos y zarzas, y mandaré a l...

Un hombre tenía dos hijos (Mt 21,28-32)

26º domingo del Tiempo ordinario – A . Evangelio 28 ¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos; dirigiéndose al primero, le mandó: «Hijo, vete hoy a trabajar en la viña». 29 Pero él le contestó: «No quiero». Sin embargo se arrepintió después y fue. 30 Se dirigió entonces al segundo y le dijo lo mismo. Éste le respondió: «Voy, señor»; pero no fue. 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre? —El primero —dijeron ellos. Jesús prosiguió: —En verdad os digo que los publicanos y las meretrices van a estar por delante de vosotros en el Reino de Dios. 32 Porque vino Juan a vosotros con un camino de justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y las meretrices le creyeron. Pero vosotros, ni siquiera viendo esto os arrepentisteis después para poder creerle. Comentario a Mateo ...

Los sentimientos de Cristo Jesús (Flp 2,1-11)

26º domingo del Tiempo ordinario – A . 2ª lectura 1 Así pues, por la consolación en Cristo y por el consuelo de la caridad, por la comunión en el Espíritu y por las entrañas de misericordia, 2 colmad mi gozo con vuestro mismo sentir, con vuestra misma caridad y concordia y con vuestros mismos anhelos. 3 No actuéis por rivalidad ni por vanagloria, sino con humildad, considerando cada uno a los demás como superiores, 4 buscando no el propio interés, sino el de los demás. 5 Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús, 6 el cual, siendo de condición divina, no consideró como presa codiciable el ser igual a Dios, 7 sino que se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y, mostrándose igual que los demás hombres, 8 se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y m...

Si se arrepiente, vivirá (Ez 18,25-28)

26º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura 25 Decís: «No son rectos los caminos del Señor». Escucha, casa de Israel: ¿No son rectos mis caminos, o más bien, vuestros caminos son malos? 26 Si el justo se aparta de su justicia y comete la iniquidad, morirá. Por la injusticia que haya cometido, morirá. 27 Y si el impío se aparta de la impiedad que había obrado y hace justicia y derecho, él mismo se dará la vida. 28 Si se arrepiente y se aparta de todos los delitos que había cometido, ciertamente, vivirá, no morirá. Comentario a Ezequiel 18,25-28 Si el impío debe cargar con las consecuencias de su pecado, ¿hay lugar para el arrepentimiento? Ezequiel había esbozado poco antes con acento emocionado una de las fórmulas más bellas de la misericordia divina: «¿Acaso me agrada la muerte del impío..., y no que...

Parábola de los obreros de la viña (Mt 20,1-16)

25º domingo del Tiempo ordinario – A . Evangelio 1 El Reino de los Cielos es como un hombre, dueño de una propiedad, que salió al amanecer a contratar obreros para su viña. 2 Después de haber convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. 3 Salió también hacia la hora tercia y vio a otros que estaban en la plaza parados, 4 y les dijo: «Id también vosotros a mi viña y os daré lo que sea justo». 5 Ellos marcharon. De nuevo salió hacia la hora sexta y de nona e hizo lo mismo. 6 Hacia la hora undécima volvió a salir y todavía encontró a otros parados, y les dijo: «¿Cómo es que estáis aquí todo el día ociosos?» 7 Le contestaron: «Porque nadie nos ha contratado». Les dijo: «Id también vosotros a mi viña». 8 A la caída de la tarde le dijo...

Para mí, el vivir es Cristo (Flp 1,20b-24.27)

25º domingo del Tiempo ordinario – A . 2ª lectura 20b Cristo será glorificado en mi cuerpo, tanto en mi vida como en mi muerte. 21 Porque para mí, el vivir es Cristo, y el morir una ganancia. 22 Pero si vivir en la carne me supone trabajar con fruto, entonces no sé qué escoger. 23 Me siento apremiado por los dos extremos: el deseo que tengo de morir para estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor, 24 o permanecer en la carne, que es más necesario para vosotros. 27 Sólo importa una cosa: que llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo, para que, tanto si voy a veros como si estoy ausente, sepa que estáis firmes en un solo Espíritu, luchando unánimes por la fe del Evangelio, Comentario a Filipenses 1,20-27 En el versículo 23 hemos traducido por «morir» un verbo griego que se solía utilizar para designar la acción de soltar las amarras de una nave antes...

Buscad al Señor (Is 55,6-9)

25º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura 6 Buscad al Señor mientras se le puede encontrar. Invocadle mientras está cerca. 7 Que el impío deje su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; que se convierta al Señor y se compadecerá de él, a nuestro Dios, que es pródigo en perdonar. 8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos, mis caminos —oráculo del Señor—. 9 Tan elevados como son los cielos sobre la tierra, así son mis caminos sobre vuestros caminos y mis pensamientos sobre vuestros pensamientos. Comentario a Isaías 55,6-9 En este capítulo de Isaías se recogen algunos oráculos que constituyen una llamada a la conversión a Dios, a beneficiarse de sus dones salvíficos que se reparten gratuitamente: «Venid a las aguas» (v. 1), «venid a Mí» (v. 3), «bus...

Perdonar al hermano (Mt 18,21-35)

24º domingo del Tiempo ordinario – A . Evangelio 21 Entonces, se acercó Pedro a preguntarle: —Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano cuando peque contra mí? ¿Hasta siete? 22 Jesús le respondió: —No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. 23 Por eso el Reino de los Cielos viene a ser como un rey que quiso arreglar cuentas con sus siervos. 24 Puesto a hacer cuentas, le presentaron uno que le debía diez mil talentos. 25 Como no podía pagar, el señor mandó que fuese vendido él con su mujer y sus hijos y todo lo que tenía, y que así pagase. 26 Entonces el siervo, se echó a sus pies y le suplicaba: «Ten paciencia conmigo y te pagaré todo». 27 El señor, compadecido de aquel siervo, lo mandó soltar y le perdonó la deuda. 28 Al salir aquel siervo, encontró a uno de sus compa...

Si vivimos, vivimos para el Señor (Rm 14,7-9)

24º domingo del Tiempo ordinario – A . 2ª lectura 7 Pues ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni ninguno muere para sí mismo; 8 pues si vivimos, vivimos para el Señor; y si morimos, morimos para el Señor; porque vivamos o muramos, somos del Señor. 9 Para esto Cristo murió y volvió a la vida, para dominar sobre muertos y vivos. Comentario a Romanos 4,7-9 El Apóstol se dirige paternalmente a todos, exhortando a los débiles a no juzgar temerariamente a los fuertes, y apelando a los fuertes para que no despreciaran a los débiles. Unos y otros faltaban a la caridad. Todos debían respetar la libertad de los demás. El Apóstol da razones teológicas para el ejercicio de la caridad y libertad fraternas: ningún cristiano vive o muere para sí mismo, sino que vive y muere también para Dios, al que dará cuenta (vv. 10-12). En este sentido comenta San...

No tengas en cuenta los errores del prójimo (Sir 27,30; 28,1-7)

24º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura 30 Rencor y cólera, ambos son detestables, y el hombre pecador los tendrá dentro. 28,1 El que es vengativo, hallará venganza del Señor, Él le tendrá siempre presentes sus pecados. 2 Perdona a tu prójimo la ofensa, y así, por tu oración, te serán perdonados los pecados. 3 ¿Hombre que a hombre guarda rencor, cómo osará pedir al Señor la curación? 4 El hombre que no tiene misericordia con su semejante, ¿cómo se atreve a rezar por sus propios pecados? 5  Si él, siendo mortal, guarda rencor, ¿quién le perdonará sus pecados? ¿Y pide a Dios la reconciliación? 6 Recuerda tus postrimerías y dejarás de odiar: son corrupción y muerte; así cumplirás los mandatos. 7 Recuerda los preceptos, y no te enojes con el pr...