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Mostrando las entradas etiquetadas como Isaías

La canción de mi amigo a su viña (Is 5,1-7)

27º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura 1 Voy a cantar a mi amado la canción de mi amigo a su viña: Mi amado tenía una viña en una loma fértil. 2 La cercó con una zanja y la limpió de piedras, la plantó de cepas selectas, construyó en medio una torre, y excavó un lagar. Esperó a que diera uvas, pero dio agraces. 3 Ahora, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá: juzgad entre mi viña y Yo. 4 ¿Qué más pude hacer por mi viña, que no lo hiciera? ¿Por qué esperaba que diera uvas, y dio agraces? 5 Pues ahora os daré a conocer lo que voy a hacer con mi viña: arrancaré su seto para que sirva de leña, derribaré su cerca para que la pisoteen, 6 la haré un erial, no la podarán ni la labrarán, crecerán cardos y zarzas, y mandaré a l...

Buscad al Señor (Is 55,6-9)

25º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura 6 Buscad al Señor mientras se le puede encontrar. Invocadle mientras está cerca. 7 Que el impío deje su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; que se convierta al Señor y se compadecerá de él, a nuestro Dios, que es pródigo en perdonar. 8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos, mis caminos —oráculo del Señor—. 9 Tan elevados como son los cielos sobre la tierra, así son mis caminos sobre vuestros caminos y mis pensamientos sobre vuestros pensamientos. Comentario a Isaías 55,6-9 En este capítulo de Isaías se recogen algunos oráculos que constituyen una llamada a la conversión a Dios, a beneficiarse de sus dones salvíficos que se reparten gratuitamente: «Venid a las aguas» (v. 1), «venid a Mí» (v. 3), «bus...

Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro (Is 22,19-23)

21º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura Así dice el Señor a Sebná, mayordomo de palacio: 19 Te depondré de tu cargo, te derrocaré de tu puesto. 20 Aquel día llamaré a mi siervo Eliaquim, hijo de Jilquías. 21 Lo revestiré con tu túnica, le ceñiré con tu cinturón, pondré en su mano tu poder, y será un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá. 22 Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro: abrirá y no habrá quien cierre, cerrará y no habrá quien abra. 23 Lo hincaré como clavo en sitio firme, y será un trono de gloria para la casa de su padre. Comentario a Isaías 22,19-23 Sebná era un importante funcionario de la corte real, que es también mencionado en otros textos (Is 36,3.11.22; 37,2 y 2 R 18,26.37; 19,2). Quizá f...

Les daré alegría en mi casa de oración (Is 56,1.6-7)

20º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura 1 Esto dice el Señor: «Guardad el derecho y practicad la justicia, que pronto va a llegar mi salvación y a revelarse mi justicia». 6 A los hijos del extranjero que se adhieran al Señor para servirlo y amar el Nombre del Señor, para serle sus siervos, y a cuantos guarden el sábado sin profanarlo, y mantengan mi alianza, 7 les haré entrar en mi monte santo, les daré alegría en mi casa de oración: sus holocaustos y sus sacrificios me serán gratos sobre mi altar, porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos». Comentario a Isaías 56,1.6-7 Comienza aquí la tercera parte del libro de Isaías, llamada también «Tercer Isaías» o «Trito­isaías». Está compuesta por visiones proféticas y oráculos sobre...

¡Sedientos, venid a las aguas! (Is 55,1-3)

18º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura 1 ¡Todos los sedientos, venid a las aguas! Y los que no tengáis dinero, ¡venid! Comprad y comed. Venid. Comprad, sin dinero y sin nada a cambio, vino y leche. 2 ¿Por qué gastáis dinero en lo que no es pan, y vuestros salarios en lo que no sacia? Escuchadme con atención y comeréis cosa buena, y os deleitaréis con manjares substanciosos. 3 Prestad oído y venid a mí. Escuchad y vivirá vuestra alma. Sellaré con vosotros una alianza eterna, las misericordias fieles prometidas a David. Comentario a Isaías 55,1-3 La invitación al banquete de la Alianza sirve de epílogo a la segunda parte del libro de Isaías, y evoca los mismos temas del cap. 40, que viene a ser su prólogo. Ambos capítulos dan unidad literaria y temática a esta parte del libro. De alguna manera el orác...

Mi palabra no volverá a mí de vacío (Is 55,10-11)

15º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura 10 Como la lluvia y la nieve descienden de los cielos, y no vuelven allá, sino que riegan la tierra, la fecundan, la hacen germinar, y dan simiente al sembrador y pan a quien ha de comer, 11 así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí de vacío, sino que hará lo que Yo quiero y realizará la misión que le haya confiado. Comentario a Isaías 55,10-11 Con comparaciones muy expresivas, especialmente para los países áridos del Oriente, se describe la eficacia poderosa y fecunda de la palabra de Dios. Ella realiza la salvación que anuncia. Esta palabra de Dios personificada (cfr Sb 8,4; 9,9-10; 18,14-15) es figura de la Encarnación de Jesucristo, Palabra eterna del Padre, que desciende a la tierra para salvar a los hombres. «No volverá a mí vacía y estéril [la palabra de...

Cargó con nuestros dolores (Is 52,13–53,12)

Viernes Santo – 1ª lectura 13 Mirad, mi siervo triunfará, será ensalzado, enaltecido y encumbrado. 14 Como muchos se horrorizaron de él —tan desfigurado estaba, que no tenía aspecto de hombre ni apariencia de ser humano—, 15 así él asombrará a muchas naciones. Por su causa los reyes cerrarán la boca, al ver lo que nunca les habían narrado, y contemplar lo que jamás habían oído. 53,1 «¿Quién dio crédito a nuestro anuncio? El brazo del Señor, ¿a quién fue revelado? 2 Creció en su presencia como un renuevo, como raíz de tierra árida. No hay en él parecer, no hay hermosura que atraiga nuestra mirada, ni belleza que nos agrade en él. 3 Despreciado y rechazado de los hombres, varón de dolores y experimentado en el sufrimiento; como de quien se oculta el rostro, despreciado, ni le tuvimos en cuenta. 4 Pero él tomó sobre sí nuestras enfermedades, cargó con nuestros dolores, y nosotros lo tuvimos por castigado, herido de Dios y humillado. 5 Pero él fue traspasad...

El valor del sufrimiento (Is 50,4-7)

Domingo de Ramos – 1ª lectura 4 El Señor Dios me ha dado una lengua de discípulo para saber alentar al abatido con palabra que incita. Por la mañana, cada mañana, incita mi oído a escuchar como los discípulos. 5 El Señor Dios me ha abierto el oído, yo no me he rebelado, no me he echado atrás. 6 He ofrecido mi espalda a los que me golpeaban, y mis mejillas a quienes me arrancaban la barba. No he ocultado mi rostro a las afrentas y salivazos. 7 El Señor Dios me sostiene, por eso no me siento avergonzado, por eso he endurecido mi rostro como el pedernal y sé que no quedaré avergonzado. Comentario a Isaías 50,4-7 Después de que el segundo canto del siervo haya glosado la misión del siervo (cfr Is 49,6), ahora el tercero reclama la atención para la propia persona del siervo. El poema está bien construido en tres estrofas que comienzan del mismo modo: «El Señor Dios» (vv. 4.5.7), y con una conclusión (v. 9), que también contiene la misma fórmula. La primera estrofa (v....

Tu luz: las obras de misericordia (Is 58,7-10)

5º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura 7 ¿[El ayuno que yo prefiero] no es compartir tu pan con el hambriento, e invitar a tu casa a los pobres sin asilo? Al que veas desnudo, cúbrelo y no te escondas de quien es carne tuya. 8 Entonces tu luz despuntará como la aurora, y tu curación aparecerá al instante, tu justicia te precederá y la gloria del Señor cerrará tu marcha. 9 Entonces clamarás, y el Señor te responderá, pedirás socorro, y Él te dirá: «Aquí estoy». Si apartas de en medio de ti el yugo, el señalar con el dedo, y la maledicencia , 10 y ofreces tu propio sustento al hambriento, y sacias el alma afligida, entonces tu luz despuntará en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía. Comentario a Isaías 58,7-10 Estas palabras son parte de una denuncia profética : se c...

Les ha brillado una luz (Is 8,23b-9,3)

3º domingo del Tiempo ordinario – A . 1ª lectura 23 Pero no habrá más tinieblas donde había angustia. Así como en el tiempo primero menospreció la tierra de Zabulón y la tierra de Neftalí, en el tiempo postrero honrará el camino del Mar , al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles . 1 El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz, a los que habitaban en tierra de sombras de muerte, les ha brillado una luz. 2 Multiplicaste el gozo, aumentaste la alegría. Se alegran en tu presencia con la alegría de la siega, como se gozan al repartirse el botín. 3 Porque el yugo que los cargaba, la vara de su hombro, el cetro que los oprimía, los quebraste como el día de Madián . Comentario a Isaías 8,23-9,3 Comienza a hacerse presente, aún entre sombras, la figura del rey Ezequías , que a diferencia de su padre Ajaz , fue un rey piadoso que confió totalmente en el Señor. Después de que Galilea fuera devastada por Teglatpalasar III de Asiria , con la consiguient...

Luz de las naciones (Is 49,3.5-6)

2º domingo del Tiempo ordinario - A. 1ª lectura 3 Y me dijo: «Tú eres mi siervo, Israel, en quien me glorío». 5 Ahora dice el Señor, el que me formó desde el seno materno para ser su siervo, para hacer que Jacob volviese a Él y para reunirle a Israel, pues soy estimado a los ojos del Señor y mi Dios ha venido a ser mi fortaleza: 6 «Muy poco es que seas siervo mío para restaurar las tribus de Jacob y hacer volver a los supervivientes de Israel. Te he puesto para ser luz de las naciones , para que mi salvación alcance hasta los extremos de la tierra». Comentario a Isaías 49,3-6 Estas palabras forman parte del segundo canto del Siervo del Señor (Is 49,1-6). En el primero (Is 42,1-9) se presentaba al «siervo» y se hablaba de su tarea en la liberación del pueblo exiliado. Al comienzo del segundo, el siervo toma directamente la palabra y se dirige a las «islas, los pueblos lejanos» sabiéndose destinado por Dios desde el seno materno para efectuar, también en ellos, los d...

Luz de las naciones (Is 42,1-4.6-7)

Bautismo del Señor. 1ª lectura 1 Mira a mi siervo, a quien sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. He puesto mi Espíritu sobre él: llevará el derecho a las naciones. 2 No gritará, ni chillará, no hará oír su voz en la calle. 3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pabilo vacilante. Dictará sentencia según la verdad. 4 No desfallecerá ni se doblará hasta que establezca el derecho en la tierra. Las islas esperarán su ley. 6 «Yo, el Señor, te he llamado en justicia, te he tomado de la mano, te he guardado y te he destinado para alianza del pueblo, para luz de las naciones, 7 para abrir los ojos de los ciegos, para sacar de la prisión a los cautivos y del calabozo a los que yacen en tinieblas. Comentario a Isaías 42,1-7 El Señor, que ha manifestado su poder en la creación (Is 40,12-31) y que ha mostrado sus designios de salvación con los hechos realizados en la historia (Is 41,1-29), anuncia una nueva etapa en sus acciones para salvar a su pue...

Todos vendrán de Sabá cargados de oro e incienso (Is 60,1-6)

Epifanía. 1ª lectura 1 ¡Levántate, resplandece, que llega tu luz, y la gloria del Señor amanece sobre ti! 2 Mira que las tinieblas cubren la tierra, y la oscuridad, los pueblos, pero sobre ti amanece el Señor, sobre ti aparece su gloria. 3 Las naciones caminarán a tu luz, los reyes, al resplandor de tu aurora. 4 Alza tus ojos y mira alrededor: todos ellos se congregan, vienen a ti. Tus hijos vienen de lejos, tus hijas abrazadas a su costado. 5 Entonces, mirarás y te pondrás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, pues la abundancia del mar se volcará sobre ti, llegará a ti la riqueza de las naciones. 6 Te cubrirá una multitud de camellos, dromedarios de Madián y Efá, todos vendrán de Sabá cargados de oro e incienso , y pregonando alabanzas al Señor. Comentario a Isaías 60,1-16 Estos versos son el comienzo de un magnífico himno a Jerusalén (Is 60,1-22), la ciudad restaurada e idealizada que el profeta no necesita nombrar expresamente. La luminosidad,...

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz (Is 9,1-3.5-6)

Navidad. Misa de Medianoche. 1ª lectura 1 El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz, a los que habitaban en tierra de sombras de muerte, les ha brillado una luz. 2 Multiplicaste el gozo, aumentaste la alegría. Se alegran en tu presencia con la alegría de la siega, como se gozan al repartirse el botín. 3 Porque el yugo que los cargaba, la vara de su hombro, el cetro que los oprimía, los quebraste como el día de Madián. 5 Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Sobre sus hombros está el imperio, y lleva por nombre: Consejero maravilloso, Dios fuerte , Padre sempiterno, Príncipe de la paz . 6 El imperio será engrandecido, y la paz no tendrá fin sobre el trono de David y sobre su reino, para sostenerlo y consolidarlo con el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos lo hará. Comentario a Isaías 9,1-6 A partir de Is 8,23 comienza a hacerse presente, aún entre sombras, la figura del rey Eze...

Mirad, la virgen está encinta (Is 7,10-14)

Domingo 4º Adviento - Primera lectura. 10 Y el Señor siguió hablando a Ajaz: 11 —Pídele al Señor, tu Dios, un signo, en el fondo del seol o en lo alto del cielo. 12 Pero Ajaz dijo: —No lo pediré y no tentaré al Señor. 13 Entonces respondió: —Escuchad, casa de David : «¿Os parece poco cansar a los hombres para que canséis también a mi Dios? 14 Pues bien, el propio Señor os da un signo. Mirad, la virgen está encinta y dará a luz un hijo, a quien pondrán por nombre Enmanuel . Comentario a Isaías 7,10-14 Las palabras de la lectura se enmarcan en un encuentro entre Isaías y el rey Ajaz, en el que el monarca se debate en la duda de qué postura tomar ante las presiones que recibe para que su reino se incorpore a la coalición antiasiria formada por Israel (aquí también llamado ­ Efraím ) —cuya capital era Samaría — y por Siria —cuya capital era Damasco —. De Tabeel (o Tabeal) (v. 6) no se conoce más de lo que aquí se dice. Quizá fuera un alto funcionario, dispuesto a seguir...